Nodo Valles Interandinos
El Nodo Altoandino estudia la degradación de la tierra y prácticas de manejo sostenible en los paisajes altoandinos del Ecuador. Actualmente, se enfoca en los ecosistemas de páramo herbazal y arbustal, turberas, eriales y pastos cultivados en alta montaña.


- Monitoreo de páramos y eriales
- Monitoreo de turberas y sistemas hídricos
- Diagnóstico de paisajes con enfoque en áreas degradadas y áreas de importancia hídrica
- Ensayo de recuperación de páramos erosionados (por iniciarse)
- Ensayo de manejo sostenible de pastos cultivados en alta montaña (por iniciarse)
En el año 2015, la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD), adoptó el enfoque de Neutralidad de la Degradación de la Tierra (NDT) basado en el concepto “cero degradación neta de las tierras” con el fin de impulsar una respuesta interdisciplinaria más efectiva frente a la degradación de tierras.
En el marco del concepto de NDT, la degradación se define como “Tendencia negativa en la condición de la tierra, causada por procesos directos o indirectos inducidos por el ser humano, incluido el cambio climático antropogénico, expresada como reducción o pérdida a largo plazo de al menos uno de los siguientes: productividad biológica, integridad ecológica o valor para los humanos.” (IPCC 2019; Cowie 2020).
Dado que las dinámicas de la tierra, el clima y la biodiversidad están estrechamente interrelacionadas, el concepto de NDT es un concepto paraguas que es compatible con otros enfoques específicos, como los Sistemas Socioecológicos y el Cambio Climático, permitiendo abordar de manera integral los desafíos complejos de la degradación de tierras.
Propósito y Objetivos
El propósito de la NDT se describe como el de mantener y mejorar el estado de los recursos de tierras y de los flujos de servicios ecosistémicos asociados, incluyendo la provisión de alimentos y la regulación hídrica y climática, para sustentar la resiliencia y prosperidad futura del ser humano. En palabras simples, se traduce a mantener o incrementar la cantidad de tierras sanas y productivas (Orr et al. 2017; Cowie 2020).
Los objetivos estratégicos del concepto NDT son:
1. Mantener o mejorar la prestación sostenible de servicios ecosistémicos: Esto incluye ecosistemas naturales e intervenidos, para salvaguardar los servicios que éstos ofrecen a largo plazo, en el contexto de un cambio medioambiental mundial. Se pone énfasis en la productividad para reforzar la seguridad alimentaria, así como en aumentar la resiliencia de la tierra y de los habitantes que dependen de ella, ante las variaciones climatológicas y los impactos del cambio climático y otras perturbaciones y elementos estresantes.
2. Buscar sinergias con otros objetivos sociales, económicos y medioambientales: Creando coherencia entre conceptos, políticas y medidas ambientales y de desarrollo sostenible, considerando que las acciones llevadas a cabo para abordar la degradación de las tierras pueden contribuir simultáneamente a los objetivos de la lucha contra el cambio climático, de la preservación y uso sostenible de la diversidad biológica y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
3. Reforzar la gobernanza responsable e inclusiva de las tierras: La gobernanza de las tierras para el beneficio de todos, enfatizando en la protección de los derechos de tenencia de las tierras de las personas vulnerables y marginadas.
(Orr et al. 2017; Cowie et al. 2018)
Mecanismos y jerarquía de implementación
Como respuesta a los procesos de degradación de tierras y para avanzar hacia la NDT, se proponen 3 ejes de acción: evitar, reducir y revertir la degradación, priorizando Evitar> Reducir> Revertir. Esta jerarquía sostiene que la mayor parte del esfuerzo debería ser aplicado para evitar y reducir la degradación de la tierra, considerando que «más vale prevenir que curar», ya que recuperar la tierra degradada es lento, costoso y no siempre da resultados aceptables (CNULD 2017, Orr et al. 2017).

Marco de evaluación
La NDT en sí, define que debe existir un balance neutral o positivo entre tierras cuyo nivel de degradación esté reduciéndose (ganancias) versus tierras cuyo nivel de degradación esté aumentándose (pérdidas). Los balances deben evaluarse dentro de cada tipo de ecosistema o tipo de cobertura agrícola.

Figura 2. Esquema del marco conceptual científico para la Neutralidad de Degradación de la Tierra (CNULD, 2017)
La evaluación de la NDT se realiza contra un periodo de referencia y para una unidad territorial definida, como p.ej. una unidad paisajística o administrativa (país, provincia, etc.). Se realizan balances periódicos de tendencias de degradación, los cuales se comparan con un balance de un periodo de referencia (línea base) para identificar desviaciones y evaluar la consecución de la neutralidad. Como resultado de esta comparación, se identifica a la NDT como aquel momento en el que el balance alcanzado es igual o mejor que el balance del periodo de referencia.

Figura 3. Representación de diferentes escenarios hipotéticos de degradación de un periodo de evaluación para alcanzar, sobrepasar o no alcanzar la NDT en comparación con un periodo de referencia (Orr et al. 2017)
Ante la CNULD, la evaluación nacional e internacional de los balances de degradación y de los avances hacía la NDT se realiza mediante el Sistema de Revisión de Desempeño y Evaluación de Implementación (Performance Review and Assessment of Implementation System), denominado PRAIS, a través del cual se presentan y comparan balances de periodos de evaluación cada 4 años, vs. una línea base referencial del periodo 2000-2015.
Típicamente, la evaluación se realiza a nivel de país con un solo balance general. Sin embargo, se recomienda realizar también balances desagregados por regiones, zonas, y/o tipos de cobertura para visibilizar focos de degradación y así mismo poder analizar y diferenciar las principales causas de degradación en distintos contextos socioecológicos.
Como respuesta a los procesos de degradación de tierras, el Manejo Sostenible de la Tierra (MST) promueve el uso responsable y equilibrado de los recursos terrestres, que incluye suelos, agua, flora y fauna. Su finalidad es preservar el potencial productivo y las funciones ambientales de estos recursos, asegurando que puedan cubrir las necesidades humanas tanto presentes como futuras (Liniger et al. 2019).
Los propósitos específicos del MST están alineados con las estrategias de implementación de la NDT (revertir, reducir y evitar la degradación de la tierra), y se adaptan tanto a ecosistemas naturales como a sistemas productivos. Estos propósitos se alcanzan mediante la adopción de diversas medidas y prácticas que integran la gestión del agua, el suelo y la biodiversidad (ver Figura 1).

Figura. Tipología de propósitos y medidas de MST adaptada al enfoque NDT
Las medidas de manejo sostenible de la tierra son líneas de acción y estrategias que se pueden aplicar para la consecución del propósito. Las prácticas de manejo sostenible de la tierra son acciones y tecnologías concretas mediante las cuales se implementan las medidas y que tienen incidencia directa en los recursos naturales. Estas prácticas son muy diversas en su aplicación, y generalmente se combinan varias de ellas como parte de una medida. De igual manera, una misma práctica puede contribuir a diferentes medidas y propósitos, como es el caso de la fertilización orgánica u otras prácticas que pueden utilizarse tanto en procesos de agricultura sostenible como en restauración ecosistémica.

Figura. Ejemplo de propósito, medidas, prácticas y mecanismos de MST
El alcance y los cobeneficios de una medida y sus prácticas dependen de su diseño, la escala en que se apliquen y la coherencia en la implementación de diversas medidas con objetivos complementarios. Cuanto más amplias e integradas sean estas acciones, mayor será la generación de cobeneficios, por ejemplo, en aspectos como el clima local y la disponibilidad de agua.
La escala de paisaje es, por tanto, la más adecuada para la implementación del Manejo Sostenible de la Tierra (MST) dentro del marco del concepto NDT. El objetivo es gestionar paisajes sostenibles que integren prácticas para el manejo de sistemas productivos y ecosistemas naturales. Esto se logra a través de incentivos, el fortalecimiento de capacidades y una gobernanza local efectiva, que actúan como mecanismos de apoyo.
El diseño y la correcta combinación de las prácticas dentro de una medida suelen ser el factor más determinante para su éxito y su adopción a mayor escala. Para lograrlo, es fundamental contar con un conocimiento sólido sobre los impactos y la viabilidad de las prácticas, así como sobre las interacciones y tendencias generales de degradación y recuperación que existen entre diferentes áreas agrícolas y ecosistemas en un paisaje. El diseño de estas prácticas debe adaptarse al contexto biofísico y socioeconómico local, desarrollándose a través de procesos de pilotaje adaptativo que se fundamenten en el conocimiento de las actividades agropecuarias y las causas de degradación. Esto hace imprescindible el monitoreo constante de la degradación, así como el ensayo, la evaluación y el ajuste de las prácticas en colaboración entre universidades y actores locales.
El Observatorio utiliza Modelos de Estados y Transiciones (MET) como una herramienta funcional para sistematizar el monitoreo de degradación y el desarrollo de prácticas de MST. Los Nodos del Observatorio desarrollan estos modelos a nivel de ecosistema o sistema productivo para representar de forma explícita los diferentes estados del ecosistema, las transiciones que los conectan, las presiones humanas que los generan y las posibles vías de recuperación. Esto permite:
– establecer variables de monitoreo funcionales
– analizar los procesos y causas de degradación
– reconocer trayectorias de recuperación
– identificar vacíos críticos de investigación para orientar la gestión sostenible de estos ecosistemas.

Figura. Resumen gráfico del Modelo de Estados y Transiciones (MET) para el Bosque Seco Tropical
Los MET identifican estados estables que se caracteriza por su capacidad para mantener propiedades ecológicas esenciales y funciones del ecosistema a través del tiempo, resistiendo o recuperándose de perturbaciones dentro de un rango de variabilidad natural (Bestelmeyer 2017) (Westoby et al., 1989). Estos estados pueden incluir estados alternativos, resultantes de la transgresión de umbrales ecológicos (Bestelmeyer et al., 2009). Los estados alternativos son menos resilientes y con funciones ecológicas distintas al ecosistema natural y el retorno al estado natural es improbable sin intervención activa. Dentro de cada estado estable se puede reconocer una o más fases sucesionales, que representan condiciones alternativas del ecosistema resultantes de diferentes perturbaciones, tanto naturales como humanas, a partir de las cuales el ecosistema puede recuperar sus características gracias a su resiliencia (Bestelmeyer et al., 2009). El MET además incorpora las transiciones (T) que muestran vías de incremento de perturbación, mientras que las vías de recuperación (R) indican posibilidades de recuperación sin intervención humana que pueden darse tras el cese de perturbaciones. Estas vías de recuperación dependerán de los procesos sucesionales naturales–cuando la resiliencia no ha sido completamente perdida–, así como de factores externos, como conectividad y clima.

Figura. Modelo de Estados y Transiciones (MET) General para el Bosque Seco Tropical de Ecuador.
Actualmente, el Observatorio se encuentra desarrollando cuatro Modelos de Estado y Transiciones (MET) destinados a:
– Bosque seco tropical recursos
– Páramo herbáceo y arbustivo*
– Turberas altoandinas*
– Sistemas agrícolas de los Valles Interandinos*
*en proceso de validación y publicación
El desarrollo de los MET se realiza en basa a criterios de expertos de diferentes paisajes y ramas temáticas, quienes los revisan y afinan periódicamente basado en literatura científica y datos de campo de los sitios de monitoreo permanente, además de las experiencias de los ensayos de prácticas de MST.
Para cada MET, se detectan vacíos de información a través de un análisis comparativo entre los MET y la evidencia científica existente. Este proceso revela lagunas cruciales en la comprensión de las trayectorias de degradación y recuperación de los ecosistemas. Tales vacíos son considerados y priorizados para orientar las actividades del Observatorio dentro de su agenda de investigación.
Instituciones miembros:
















